No sé si sea chiste o
Daniel González (como se hace llamar este ario increíble), quiera hacerse publicidad por el mismo medio que Edgar, pero de lo que estoy seguro es de que su espacio, la manera en que trata a todos como sus criados, y su gran carisma por ser el Supermán indomable de Monterrey, me irritó tanto esta tarde que ahora tuve que darle salida por aquí para beneplácito de quien se ponga el saco.