¿Cuándo iba a pensar yo que el color se volvería mi acérrimo enemigo? Es imposible de creer. Es ahora. Mi monitor me está jugando duro y me pega con los pantalones abajo y cada 15 minutos me lo da bien, cada tantos me pone un filtro rojo; elimina los colores verdes, los hace negros, y la gama roja y azul la vuelve un foco de alto contraste que duele la cabeza mirar. De hecho siento como si se inflara mi cabeza. Hago gestos. Mi hermana entra y me pregunta si estoy jugando porque "la cara de Sara García te sale tan bien". Pero es que me exprime. Me da risa y luego me pongo a pensar: ¿a quién diablos se le ocurrió armar una PC con un monitor "BTC"? A mi, por supuesto.
La solución está en comprar uno nuevo. Pero como dije, me pesca sin un duro. Hay de dos: seguir leyendo como si fuera 1992 (letras naranjas naranjas y fondo casi oscuro) o sacarlo de un puntapié por la ventana y apechugar en lo que me hago de un LCD. Y claro, de las dos alternativas es más bonita la segunda. ¡Quién me manda poner el template con este rojo! ¡¡Argh!!